Tankah, another Riviera Maya Real Estate Paradise

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TULUM, breve historia

TULUM, breve historia.

Teniendo como escenario el mar Caribe, el centro ceremonial de Tulum es uno de los más bellos sitios arqueológicos legados por la civilización Maya a los tiempos. Ubicado en el Estado de Quintana Roo de la República Mexicana, en la costa de la península de Yucatán, ocupa el extremo este de la zona Maya, e incluye además otras zonas arqueológicas que hay que ver. Es uno de los enclaves prehispánico más espléndidos y estudiados del Caribe mexicano; elevado entre las aguas y la selva tiene las playas más finas y blancas que se puede ver, es el sitio ideal para vivir un gran amor.

Tulum es legendario en la serie de sitios prehispánicos mayas que se extienden a lo largo de la costa oriental, frente al cruce de las aguas del Golfo de México y Mar de las Antillas; el sitio tiene las mismas características arquitectónicas y estilísticas que corresponden al período postclásico Maya en vísperas de la conquista europea. Lo que hace diferente a Tulum es que fue una ciudad construida alrededor de una torre astronómica, con salas de espejos cóncavos de obsidiana para proyectar el paso del cielo y rescatar la escritura de las estrellas. Fue una escuela de astronomía a la que llegaron a asistir incluso nobles aztecas, zapotecas y de otras casas reinantes en su época de esplendor, desde el año 900 hasta la llegada de los conquistadores europeos. Antiguas crónicas narran que en Tulum buscaron refugio aquellos sacerdotes mayas “que no quisieron ser arrancados desde el cielo”, como cuenta la leyenda don Marcial Ay Campos, un sabio de su pueblo que es un vecino ilustre de Tulum, porque gracias a sus mayores y los abuelos de sus mayores, “uno puede decir que es raíz del mesmito Tulum”.

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Este lugar espléndido se asienta sobre un soberbio acantilado, de roca caliza coralífera, que da un tono rosado único a estas aguas del Mar Caribe que lo tocan. Según el investigador Alberto Ruz Lhuiller, el nombre de Tulum significa “muralla o fortificación” y fue dado al sitio en tiempos modernos debido a una muralla que lo rodea en tres de sus lados: “Su nombre original sería Zamá, una de las ciudades que según las crónicas existía en la época de la Conquista española y que significa “amanecer”. No se sabe con precisión la época de su construcción, existiendo diferencias ostensibles en las fechas que se manejan. Los edificios actualmente visibles en Tulum, pertenecen casi en su totalidad al último periodo de ocupación prehispánica de la Península de Yucatán: el postclásico tardío (1200 a 1550 de nuestra era). Sin embargo, la presencia y análisis con carbono 14 de algunas estructuras claramente pertenecen a periodos más antiguos, como la estela 1, y la estructura 59, que contiene algunos elementos estilísticos del periodo clásico, indican que el asentamiento puede haberse originado en una época considerablemente más antigua, quizás el clásico temprano, del año 400 al 600 antes de nuestra era. No se sabe mucho acerca de los primeros pobladores de esta zona, sin embargo gracias a evidencias arqueológicas basadas en la cerámica, se puede fechar la ocupación más temprana en el año 300 a.C.”

De acuerdo con los estudios arqueológicos publicados en los últimos años, existe evidencia suficientemente consistente para asegurar que Tulum habría sido una de las principales ciudades ocupadas por los descendientes mayas entre los siglos X y XIV. Se le considera como un asentamiento ineludible para cualquier ruta comercial y para la explotación de los ricos recursos marítimos de la costa de Quintana Roo, y habría funcionado políticamente como un asentamiento independiente del dominio de otras provincias, hasta prácticamente la llegada de los españoles en el siglo XVI, cuando fue definitivamente abandonado. Dice Ruz Lhuiller: “Tulum, al igual que Chichen Itzá, fue una ciudad dedicada al planeta Venus, considerado como una deidad dual con el nombre de Kukulkán, y su culto fue introducido primero a Chichen Itzá, viniendo del Altiplano Central donde se originó la religión de dicho Dios, sólo que con el nombre de Quetzalcóatl. Los mayas conocían el ciclo venusino de 584 días. Este conocimiento matemático y astronómico fue tomado por los sacerdotes de Xochicalco para crear al Dios Quetzalcóatl. Con esta deidad se elaboró una religión casi monoteísta, la cual pronto comenzó a propagarse en todas direcciones, unificando temporalmente a muchos pueblos mesoamericanos; y su imagen fue llevada y reproducida como un hombre pájaro-serpiente. Kukulkán estaba asociado al comercio y al cacao y por esa razón era frecuentado por los mercaderes y mantenía la solidaridad del dominio mercantil. La principal actividad económica de los pobladores de Tulum era la pesca, que podía ser individual con anzuelos y arpones o grupalmente con redes y embarcaciones. Otra ocupación era la recolección y captura de moluscos, la cacería y la agricultura, la actividad constructiva que requería de canteros, albañiles, escultores y pintores. Otras actividades menores eran el tejido de palmas y fibras vegetales, la preparación de las pieles, la navegación y el comercio a larga distancia. La jerarquía social estaba dividida en tres grandes grupos: Una clase dominante encargada del gobierno, de los actos públicos y religiosos, de las observaciones y registros astronómicos, de las transacciones comerciales, de las campañas bélicas, formada por políticos y sacerdotes astrónomos. Una clase ocupada en realizar actividades necesarias para el funcionamiento de la sociedad: burócratas, funcionarios menores y artesanos diversos como escultores, pintores, talladores de madera, tejedores, carpinteros, talladores de piedra, etc. Estos gozaban de los privilegios que les permitía su relativa cercanía a las altas autoridades. Y una clase trabajadora encargada de la agricultura, la cacería, la pesca y la explotación forestal. Esta clase social era la más numerosa y la que de menos privilegios sociales gozaba. Sin embargo, lo que daba especial riqueza a Tulum era su privilegio de tener una Escuela de Astronomía que fue famosa en la antigüedad, sobre la cual se han escrito libros enteros, y que daba especial abundancia de comercio por la frecuente visita de forasteros que cruzaban los caminos marcados en la selva o llegaban en sus naves del mar. Tulum, por estar ubicada en la planicie costera y a una altura en que podía contemplarse el horizonte natural en todas direcciones, era un punto ideal para observaciones astronómicas, sobre todo relacionadas con Venus cuyo paso era seguido matemáticamente con pruebas a la vista”.

De todos los sitios de la costa caribeña de México, Tulum ha sido estudiado como uno de los ejemplos notables de lo que debieron haber sido las ciudades mayas arrasadas por la Conquista española para luego ser olvidadas y cubiertas por la selva original de esta zona que comprende además lugares como Muyil, Tancah, Xelha, Akumal, Xcaret y Cancun, que formaban un emporio marítimo comercial con las islas adyacentes de Cozumel y Mujeres, cuyas influencias culturales y tratos llegaban a grandes distancias. Es notorio en la zona arqueológica de Tulum la muralla que la rodea por tres de sus lados, y que encierra los principales edificios que suman alrededor de cincuenta; la muralla forma un rectángulo cuyo cuarto lado es el acantilado que baja hasta el mar, lo que hacía de Tulum una ciudad muy sofisticada. Recorrimos la muralla y mide unos trescientos metros por su lado oeste y alrededor de doscientos metros por los lados norte y sur, tiene un promedio de seis metros de espesor por tres a cinco metros de altura, está compuesta de una plataforma interior y un parapeto; desde el interior se podía ascender a la plataforma por medio de escalinatas en algunos sitios; tiene cinco pequeñas entradas que servían de acceso al sitio y que forman los extremos de los ejes que dividen a la ciudad.

Tulum no es la única ciudad maya amurallada, Mayapán, Chacchob y la sección tolteca de Chichén Itzá estaban también rodeadas de murallas, como otros sitios mayas: Utatlán e Iximché en Guatemala fueron erigidas en lugares naturalmente protegidos y reforzados por sus pobladores. La forma más simple de protección eran barricadas de madera; según algunos relatos de la Conquista los mayas erigían de un día para otro barricadas de madera al paso de los españoles; estas barricadas podían también reforzar murallas de piedra como la de Tulum, elevando su altura a ocho o diez metros, lo que haría de ellas formidables barreras. Algunos investigadores creen que ésta y otras murallas de ciudades mayas sólo tenían una función ritual, que servían para delimitar el espacio sagrado del centro ceremonial, tal sería el caso de los sitios cercanos de Xelha y Xcaret en donde claramente las murallas no funcionaban como defensas; yo creo que es posible que las dos funciones, religiosa y defensiva, se combinaran. Aquí, una muralla menor se desprende del ángulo suroeste de la gran muralla de Tulum, delimitando un recinto triangular que se cree debió haber servido para alojar a la población civil.

La arquitectura. escultura y pintura de Tulum corresponden a un estilo bien definido en el área Maya, característico de toda la costa oriental de la península de Yucatán; este estilo a diferencia del puro Maya clásico presenta fuertes influencias del altiplano mexicano y de la región mixteca; lo que se observa en los vestigios arqueológicos se confirma con informaciones que proporcionan fuentes históricas aztecas y mayas como los Libros de Chilam Balam, que narran invasiones en el área Maya de grupos mexicanos de ascendencia Tolteca, influencia que creó un estilo que hoy se conoce como Maya-Tolteca.

En Tulum los edificios son templos, palacios, adoratorios y plataformas. Los templos son de uno o dos cuartos con un altar contra la pared posterior; como en muchos otros casos de edificios mayas se observan varias sobre posiciones que producen efectos interesantes, como el Templo de los Frescos que tiene tres niveles de construcción o el Templo del Dios Descendente cuyo basamento es un antiguo edificio de techo plano que fue rellenado y al que se le adosó una escalinata provista de alfardas; los templos generalmente no descansan sobre grandes subestructuras como en otras regiones mayas, porque las subestructuras de Tulum son pequeñas y no están compuestas de terrazas como en otros sitios, quizás debido a que el sitio mismo es un observatorio natural, razón que convirtió al sitio en escuela formal de astronomía, con torres redondas de observación que en gran número hoy se ven destrozadas en el sitio, quedando como único rastro de su estancia el basamento circular que les servía de base. Este tipo de rastro arqueológico, con el mismo tipo de basamento en forma circular se ha encontrado en Tancah, Xelha e Isla Mujeres; en Paa-Muí, al norte de Tulum hay un edificio circular llamado El Observatorio, y en Xcaret existe un templo circular sobre una pirámide truncada; he visto estos edificios circulares en todas las ciudades mayas entre México y Honduras, lo que denuncia el interés máximo que tenía el pueblo Maya por el estudio de las estrellas en el cielo.

Los edificios conocidos como “palacios” en Tulum no tienen tantas cámaras como en otros sitios del área maya; generalmente son de dos cámaras, la interior tiene un pequeño santuario o templo completo dentro de la cámara, de techos planos y columnas en los pórticos y en el interior. Esta característica distintiva de la arquitectura del lugar es el uso en edificios de techos planos sostenidos por vigas, en lugar de las clásicas bóvedas mayas; estos techos se supone que son uno de los elementos arquitectónicos introducidos por invasores aztecas a partir del siglo XIII. Un elemento que no se encuentra en los grandes centros mayas clásicos y que existe tanto en Tulum como en casi todos los otros sitios de la costa oriental mexicana, es la columna: columnas en forma de serpientes, como las de Chichén Itzá, se encuentran aquí y en otras ciudades de la costa. Algunos investigadores creen que por sus características, tamaño y posición, los palacios de Tulum servían como residencias, lo más probable es que hayan sido templos para algún culto determinado y que las habitaciones tanto de sacerdotes como de la población civil se encontraran fuera del centro ceremonial y consistieran en habitaciones de troncos y palapa. Los “adoratorios”, estos edificios peculiares de la costa Maya mexicana, se tratan de pequeños templos cuadrados con unas tres o cuatro puertas; los de Tulum descansan sobre pequeñas plataformas, en Tancah y Xelha sobre pirámides truncadas, y se les han atribuido diversas funciones, entre ellas la de servir para quemar copal; estos adoratorios son también comunes en las islas de Cozumel y Mujeres, hay quienes suponen que con fuego o humo alertaban a los pobladores del interior sobre la proximidad de navíos; efectivamente por los relatos españoles sobre los primeros contactos con los mayas sabemos que éstos hacían hogueras sobre estas estructuras a manera de señales, y que también ponían señales en los árboles para indicar los caminos a seguir en los esteros y marismas de la costa, autores modernos afirman que había incluso un servicio organizado de faros para el tráfico marítimo y que los adoratorios de la costa oriental, pintados de brillantes colores, servían sobre todo para indicar los lugares aptos para desembarcos, que los diferentes colores además de hacerlos visibles desde el mar, posiblemente significaban diferentes posiciones en la costa; el peligro que representa el arrecife de coral y la falta de referencias geológicas explicaría esta función de dichos edificios que desde luego deben también haber tenido una función ritual.

Autor: Waldemar Verdugo Fuentes
Fuente: Artes e Historia de México

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